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¿Cuál es nuestro verdadero objetivo cuando queremos ponernos en forma?

Actualizado: 8 feb 2023

Todos los años por esta época, veo muchas personas planificando lo que va a ser su plan de ataque para conseguir el físico del verano.

Los chavales coinciden en un gran porcentaje en que lo que quieren conseguir es un cuerpo musculado con un porcentaje de grasa bajo, y las chicas coinciden en que su objetivo es un glúteo y piernas desarrollados, un físico trabajado y un porcentaje de grasa bajo.


Realmente, estos objetivos son bastante lógicos pero, son lo suficientemente reales como para que se conviertan en alcanzables? Es uno de los temas que tenemos que tener en cuenta a la hora de arrancar hacia nuestro propósito.


Es ese propósito alcanzable en un periodo de seis meses?

Todo dependera de la base que tengamos en el punto de partida. Si partimos de un físico trabajado durante todo el año, que ha llevado unos hábitos alimentarios correctos , es posible que estemos cerca de conseguirlo, únicamente haciendo unos ajustes en nuestro entrenamiento y nuestra alimentación y ser constante. Pero si partimos de una base muy alejada del objetivo, te puedo asegurar de que el aburrimiento por no obtener los resultados deseados, unido a la sensación de que no te compensa el sacrificio tan grande que estás realizando con el progreso tan mínimo o nulo que vas viendo en el espejo, harán que la desesperación te haga tirar la toalla.


Puedo poner la mano en el fuego si afirmo que la mayoría de las personas que se plantean tener un físico musculado y definido, están más enfocadas en querer un físico definido, manteniendo unos niveles aceptables de masa muscular. Que quiero decir con esto?

Que su propósito no es real. Nadie en su sano juicio se plantearía conseguir en seis meses un cuerpo de fisicoculturista de competición y poder mantenerlo durante todo el tiempo que quiera. Más que nada porque esos físicos no perduran en el tiempo más allá de unos días, a no ser de que estés dispuesto a sacrificar tu salud y tu estado de ánimo por mantener un físico que únicamente se mantiene con una alimentación muy restrictiva.


Llegados a este punto, debemos de plantearnos cual es nuestro verdadero objetivo. Ese objetivo real, alcanzable y duradero en el tiempo que podamos conseguir de una manera saludable, de la que ni siquiera nos demos cuenta de que estamos en el proceso. Incluso de que hasta lo disfrutemos.


Una vez que tengamos el objetivo bien marcado, deberemos de elaborar un plan consciente para conseguirlo. Deberemos de marcar propósitos a corto y medio plazo para que seamos conscientes del progreso y no nos fijemos siempre en el resultado final que queremos obtener.


Esto evitará desesperaciones por quérer llegar rápido. Si tienes en la mente que esto es un proceso rápido, ya empiezas mal. Quizás debas esperar tres semanas para ver el mínimo indicio de cambio.


Realmente, si te digo que conseguir una buena forma física y mantenerla en el tiempo, es lo más sencillo del mundo, podrás llegar a pensar que soy otro charlatan más que promete físicos de infarto, con el único objetivo de crecer en redes sociales. Sólo te pido que lo compruebes por ti mismo, pero debes de ser consciente que absolutamente todos conocemos la teoría, y aún así, pocos la llevamos a la práctica.


Y cuál es la teoría?

Muy sencillo

A grandes rasgos, si queremos perder grasa, hay que consumir menos calorías de las que nuestro organismo necesita, y si queremos ganar masa muscular, debemos de consumir más. Evidentemente, basándonos en unos parámetros de combinación correcta de macro nutrientes pero no tiene mayor complicación que esa. Nuestro subconsciente, asocia la palabra dieta con sacrificio, es por ello que no debemos de verlo como tal. Estaremos mandando un mensaje a nuestro cerebro de que no vamos a pasarlo nada bien.


Y con respecto al entrenamiento?

Pues igual. Si tu propósito es mantener un buen porcentaje de masa muscular, al mismo tiempo que vas perdiendo grasa, te digo desde ya, que has elegido la opción más complicada y más lenta. Un entrenamiento enfocado en la hipertrofia con unos descansos cortos entre ejercicios, unido a un soportable déficit calórico y acompañado de unas sesiones de cardio para mantener el metabolismo rápido, son el único camino para conseguirlo.


Y cuidado con caer en el error del entrenamiento de 4 de 15. Ese en el que por el simple hecho de sentir congestión muscular, ya piensas que está siendo efectivo, cuando en realidad no estás provocando ni un 10% del estímulo que necesitas para romper fibras musculares que al recomponerse, creen nuevas fibras que provoquen crecimiento muscular. Es más, es posible que en ese tipo de entrenamientos no llegues ni a quemar las 300 calorías de la barrita energética que te has comido antes de entrenar. Y claro, después te surgirán las sorpresas del por qué no progresas. Tu cabeza se llenará de dudas y finalmente llegarás a la conclusión de que no te merece la pena solo por no saber si vas por el camino correcto.


Sin duda, el mayor error que puedes cometer y que te tienes que quitar de la cabeza es el darle mayor importancia a la alimentación que al entrenamiento. Cuántas veces hemos escuchado / afirmado que la dieta es el 80%? Aquí está el principal error. Darle mayor importancia a una cosa que a otra. Comer como un atleta de élite y entrenar mientras comentas la serie que viste anoche, no tiene mucho sentido. El estimulo muscular hace que la alimentación que estamos llevando, sea aún más efectiva.


Pero ojo. No esperes que vas a ver los resultados que tienes idealizados en tu mente.

Si estas enfocado en ganar masa muscular, es posible que te encuentres con la sorpresa de que estás ganando más grasa de la que pensabas. Como también a la inversa. Si te centras en perder grasa, es posible que no veas la perdida de grasa que esperabas, al mismo tiempo que incluso percibas, que estás perdiendo masa muscular, y que tu porcentaje de grasa no varía.

Un plan alimenticio totalmente adaptado a lo que tienes en la cabeza, será crucial, para que no te ocurran estas cosas.


Resumiendo, te diria que te marques un objetivo meditado, real y alcanzable partiendo de la base de que los milagros no existen y de que, no todo lo que vemos en las redes sociales, es cierto.

Un sistema de entrenamiento bien programado y adaptado a tus necesidades, será la base de los progresos que vayas consiguiendo. Un plan alimenticio bien elaborado en el que tu cabeza no sufra y pueda ser mantenido en el tiempo, apoyará el proceso. Y por último. Se paciente. Si quieres ver resultados ya mañana, mejor plantealo de otra manera.

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